¿Qué es el miedo? ¿En qué aspectos puede influir nuestro perro? ¿Qué pautas de manejo podemos utilizar para ayudarles a combatir estas situaciones de conflicto donde nuestro compañero puede sentirse amenazado e incómodo?
El miedo es una respuesta emocional ante un peligro percibido, ese miedo puede aumentar y convertirse en una fobia -respuesta de miedo intenso y desproporcionado- o ansiedad -respuesta de miedo que anticipa un peligro-. Pero cuando hablamos de miedo estamos hablando siempre de una respuesta adaptativa, por tanto necesaria para que el perro pueda combatir los pequeños obstáculos que se encuentra a lo largo de su vida y así ir creciendo saludablemente.
El miedo es uno de los caracteres de conducta más heredables que existen, es de los comportamientos más difíciles de tratar y solucionar ya que el genotipo del individuo juega un papel importante, por tanto no es sólo cosa de la educación que recibe por parte del propietario. De ahí el consejo que damos mucho etólogos; nunca debería hacerse criar a una perra con miedo; ya sea a diferentes estímulos o generalizada, porque debido a la gran heredabilidad que presenta; seguramente tendremos cachorros con un alto gran grado de miedo ya de pequeños.
¿Qué podemos hacer como prevención para que nuestro perro no tenga miedo?
Si tenemos un cachorro es necesario una socialización correcta, es decir, presentarle a nuestro perro de forma tranquila y moderada todo lo que formará parte de su vida. Estas exposiciones siempre deben ser controladas y positivas por él; nunca puede aparecer una inundación del estímulo puesto que podríamos provocar una indefensión aprendida al perro. Desde que nuestro perro nace hasta los 3-4 meses sobre todo, y no dejar de hacerlo durante los meses siguientes, ya que a partir de entonces aparece el miedo en la vida del perro y hace que el aprendizaje de nuestro compañero se vea comprometido. Esto no significa que un adolescente no pueda aprender, pero sí que lo hará más despacio y muy a menudo necesitará de nuestra ayuda.
Hay diferentes períodos de miedo en la infancia de nuestro amigo. El primero es a las 8 semanas, el segundo es a los 4,5 meses, ambos duran entre 1 y 2 días. El tercer período de miedo es entre los 9 y 10 meses y dura entre 4 y 5 días y el cuarto a los 13-14 meses, el cual los diferentes estudios no se ponen de acuerdo en cuanto a su duración. Por tanto, en estos días puntuales, podemos ver a nuestro compañero más tímido y no debería tener nuevas experiencias fuertes; por tanto no sería momento de enseñar nuevos ejercicios complicados, irse de vacaciones,…
Pero muchas veces cuando adoptamos a un perro ya ha pasado esta época de socialización. Si vemos que nuestro perro teme a la calle, a los ruidos, a la gente, a otros perros… lo que no debemos hacer es obligarle descaradamente a estar en un lugar determinado o con estímulos determinados que le estresan. Así sólo conseguiremos sensibilizar más al perro y llegar como hemos dicho antes a una situación de indefensión aprendida (situación extrema de miedo y estrés).
Nuestro amigo también puede haber tenido un buen aprendizaje a lo largo de su vida pero de repente alguna mala experiencia puede hacer que nuestro trabajo de socialización y habituación eche atrás unos pasos. Por ejemplo; puede que nuestro compañero no tenga miedo a los petardos, pero debido a un susto grande a lo largo de su vida con los mismos petardos, seguramente cambiará su estado emocional a partir de ese momento delante de ellos. El intento de calmar exageradamente a nuestro perro o castigarlo puede hacer que el miedo aumente en estas situaciones haciéndole saber que algo va mal en ese momento.
Está claro pues, que si hemos adoptado un perro después de su infancia, deberemos ser pacientes si es miedoso ante algún estímulo. Al igual que querríamos para nosotros, le felicitaremos y le animaremos cada vez que intenta estar cerca de una situación estresante para él y definitivamente, permanecer a su lado en todo momento que necesite de nuestra ayuda.