¿Quién Soy?
Mar Gispert i Boada
Me llamo Mar y vivo en una pequeña ciudad del Pirineo catalán. Soy veterinaria, etóloga clínica, educadora canina e instructora en Mantrailing siguiendo el reconocido método Kocher. Desde 2010, mi dedicación y mi esfuerzo se centran en que nuestros compañeros de vida tengan un mejor bienestar a nuestro lado y en que la empatía y el respeto sean la base de toda relación humano-animal.
Para quienes ya me conocéis y para quienes no, iréis viendo y comprobando por vosotros mismos que no me gusta referirme a los perros y gatos que conviven con nosotros como «mascotas». Para mí, son nuestros compañeros, nuestros amigos, y merecen el mismo reconocimiento y respeto que cualquier otro miembro de nuestra familia. Cuando escucho o leo el término «mascota», ya sea en la televisión o en redes sociales, siempre me imagino a la figura que tienen equipos deportivos para representarlos y exhibirlos en actos importantes. Por lo tanto, no creo que sea eso lo que busca un guía para su compañero.
Tambor y Mixa
Mis Orígenes y Pasión por los Animales
Me considero una persona amante de los animales en general, aunque siempre he tenido una pasión especial por los perros y gatos.
De pequeña, en casa, nunca me habían dejado tenerlos; sí que tuve tortugas y varios periquitos. Guardo un recuerdo especial del primero, Peret, y de la última, Pereta, que vivió con nosotros 12 años. Cuando tenía 12 años, mi madre decidió adoptar una gatita de una camada que tuvo mi tía: Mixa. Con ella empezó a reflejarse esta adoración que hoy conservo como el primer día. Así que decidí estudiar la licenciatura de Veterinaria. En aquel entonces, aprovechaba todos los sábados por la mañana para ir de voluntaria al Refugio Supracomarcal de Benavarre y pasear a los perros que había, donde hice muy buenos amigos como Lluna, Rambo, Tuno, Otis…
Mixa, Okupa y Piula
Nuqui y Nuca
Mi Vida Multiespecie: Aprendizaje Continuo
Han pasado muchos compañeros de cuatro patas por mi vida. Estando aún con mis padres, llegaron Okupa y Piula en diferentes etapas: dos gatas adultas abandonadas a su suerte en la calle. Con ellas nació la conciencia y la lucha por proteger a los gatos callejeros, una labor que realizo con mucha satisfacción con mis compañeras de la Associació pels Animals del Pirineu (APAP), ¡Y que continuamos llevando a cabo! En aquella época también llegaron Tambor y Stuart, un conejo Belier Francés y un ratón blanco muy divertidos.
Aún viviendo allí, llegó Nuqui, una cachorra de Braco que se había comido un trozo de cristal. Tras recuperarse, me hizo poner las pilas y practicar todo lo aprendido. Con ella empezaron los cursos online y seminarios de fin de semana; no nos perdíamos ni uno, aprender a su lado era un lujo. Habiendo realizado el Máster de Etología, con ella pude poner en marcha mis conocimientos y seguir formándome en este fabuloso mundo del comportamiento.
Al cabo de un año me independicé y decidimos adoptar a Nuca, la madre de Nuqui, y a Minu, un gato adulto que también rondaba por la calle. Meses más tarde, llegaron Pruna y Tupinet, dos gatos más que salvamos de la calle (Tupi murió a los pocos meses de un ataque al corazón). También adoptamos a Sam y Sally, dos gatos de 13 años cuyos propietarios se marchaban del país. Un año después, vinieron a vivir con nosotros Bru, Cucot, Trasto y Puça; todos provenientes de la calle. Como veis, siempre he sido una apasionada de los gatos; su inteligencia e independencia siempre me han fascinado.
Nuqui y Trinca
Trinca
La família siguió creciendo...
En 2017 nacía Arau, nuestro primer hijo; verlo crecer tan bien acompañado es un privilegio. Vivir con ellos desde que tiene uso de razón le ha dado valores y experiencias únicas que estoy segura guardará en su recuerdo. En 2018 llegó Trinca, una Grifona Azul de Gascuña de la perrera de Andorra. Con ella aprendí a convivir con una perrita con pasado de caza, que nunca había estado en una casa y con un objetivo claro en la calle: ¡seguir rastros! Hoy en día, esto sigue siendo nuestro día a día, ¡contra la genética de nuestros compañeros no podemos competir!
En 2019, me uní al GRC (Grupo de Rescate Canino) de la zona con Nuqui, Nuca y Trinca, conociendo el mundo del olfato, al que sigo enganchada. Al ver a mis perras disfrutar de los trails, supe que esto era para nosotras. Ese año también llegaron dos felinos más de la calle: Mistu y Sisqueta.
Llegó el COVID y uno de los peores años: Nuca se perdió en la montaña durante el confinamiento y nunca más supimos de ella. Con el corazón destrozado, unos meses después adoptamos a Nus, un Braco Alemán con mucha energía. Con él, empezamos clases de Rally Obedience con Masha Birg y hasta participamos en competiciones online. Su predisposición a aprender y esforzarse lo hace un compañero de disciplina excelente.
Nus
Pintxo
En 2021, nació nuestro segundo hijo, Cesc. Volvimos a revivir la convivencia de bebé, perros y gatos, y ese vínculo increíble que dura para siempre. Ver crecer a Arau y Cesc junto a ellos, y la amistad que han creado, es indescriptible: compenetración, amor desinteresado y empatía.
Meses después llegó Pintxo, un Gascon Saintongeois encontrado en Andorra. Con él, continuamos aprendiendo de los perros de caza y sus instintos. Si Trinca nos hacía pensar, ¡Con Pintxo el trabajo se multiplicaba! También en esa época, tras la pérdida de algunos de nuestros gatos, llegaron de la calle Potes y Xiruca.
Cuando el GRC se disolvió, quisimos seguir “mantraileando” y empezamos a practicar Mantrailing con el método Kocher, de la mano de Mònica de Dreamcan y Ernest Capdevila.
Con ellos en 2022 empecé el curso de Guia en Mantrailing y un año más tarde y con muchas ganas hice el de Instructor en Mantrailing.
Descubrimos y nos adentramos en este mundo y así seguimos. Formé nuestro grupo de mantrailing en Cap i Cua, transmitiendo esta pasión a mis alumnos.
Actualmente, vivimos con tres perros y ocho gatos (las últimas incorporaciones han sido los Maine Coon Patxi y Kiwi).
Mis Valores y Compromiso
Como habéis podido apreciar, la mayoría de mis compañeros felinos han sido adoptados adultos de la calle. Creo en la importancia de dar una vida digna a los gatos callejeros y de sacar de la calle a aquellos individuos que han sido abandonados. Por eso, hace más de 10 años que soy presidenta de la APAP, donde realizo voluntariado altruista: esterilizaciones, tratamiento de heridos y enfermos, velando por que puedan vivir en mejores condiciones de salud y bienestar emocional.
Para mí, el respeto y la empatía mutua son el punto principal para crear un buen vínculo y encajar lo mejor posible en la sociedad actual.
Creo muy importante que en los hogares con niños y animales, los pequeños participen en las actividades relacionadas con sus compañeros de 4 patas. Esto les ayudará a crear seguridad y aumentar su autoestima.
A lo largo de mi vida, me he encontrado con inquietudes o dudas que me han llevado a indagar y estudiar para poder resolverlas. Creo que, como yo, muchas más personas también lo hacen, ¡y me gustaría mucho que contaseis conmigo en este proceso!